sábado, 12 de marzo de 2011

La curiosidad mató al gato, no a la fidelidad…


Las marcas acostumbran a publicitarse sin descanso para sugestionar al consumidor con creatividades de muy diferente índole, consiguiendo resultados buenos o malos según su estrategia y sus objetivos. Muy pocas se paran a pensar en la “curiosidad” como herramienta o rasgo de fidelización.

A los clientes les gusta permanecer expectantes, la novedad, la sorpresa, descubrir aspectos nuevos cada vez que van a adquirir sus marcas preferidas. Mucha gente piensa que “quien tiene marcas preferidas, es fiel a las mismas”, pero no siempre es así. Cualquier desazón, cualquier temporada de rechazo o negativa social que pueda generar la marca, puede ser suficiente para que un cliente piense en cambiar de bando. Dormirse en los laureles puede ser sinónimo de pérdida de confianza.

Esa fidelidad no se gana con regalos promocionales –aunque haya gente que se conforme con eso-, ni con la mejor de las creatividades. Se consigue siendo veraz, publicitando lo que el cliente va a consumir a través de sus sentidos, y mejorando -si se puede- las expectativas generadas.

El ejemplo de Apple, viene como anillo al dedo. Trabaja de manera formidable el tema de la “curiosidad”. Sabe como generar expectación con los lanzamientos de sus productos, también generar rumores imparables a través de sus pequeñas filtraciones. En definitiva, sabe destacar esa curiosidad que fideliza a los incondicionales de la manzana. Y además, ofrece ese producto de calidad que todo el mundo espera.

Científicamente, la curiosidad nos ha ayudado a descubrir todos los adelantos que hoy podemos disfrutar, nos ha invitado a conocer lo que no sabíamos. Pero existe una curiosidad mucho más específica asociada al consumo que tendrá que ser estudiada al detalle por las marcas.

Partiendo de la base de que todos somos curiosos -unos más que otros-, parece raro que éste rasgo motivacional esté poco explotado por las compañías. Los consumidores suelen dirigir su atención hacia aquello que destaca en el entorno. La curiosidad se relaciona con la aparición de novedades y las nuevas experiencias, aspectos que podrían ser importantes a la hora de fidelizar a futuros clientes potenciales.

Por ello, será importante que las marcas estudien las conductas de los consumidores, refuercen el estímulo -para generar esa curiosidad- y, sobre todo, sean fieles a sus principios. Sólo así se podrán aprovechar de un rasgo que funciona a las mil maravillas.


Colaboración en El Rincón del Publicista.

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